La Transición Energética puede (y debe) ser más ambiciosa, por Luis Crespo

La Transición Energética puede (y debe) ser más ambiciosa, por Luis Crespo

¿Cuántas veces escuchamos el argumento de que las renovables son intermitentes y que, por tanto, no podemos prescindir de las centrales convencionales de generación eléctrica? A fuerza de repetirlo, este mantra interesado se ha instalado no solo en la opinión pública sino en la clase política y en gran parte de los agentes del sector eléctrico.

Tecnologías no gestionables como la eólica o la fotovoltaica tienen todavía un gran recorrido en nuestro país para seguir incrementando su contribución en términos de energía anual, pero sus niveles de penetración final están limitados tanto por condicionantes técnicos, como por el sentido común respecto a los vertidos de energía primaria que se producirían a partir de determinados niveles. También irán apareciendo grandes dudas cuando el modelo actual de mercado empiece a mostrar señales de deflación de precios con sus nuevas instalaciones, que desmotivarán las inversiones, ya que, inflexiblemente, generarán electricidad todas a la vez, cuándo el viento sople o el sol brille.

En ese panorama, si los responsables energéticos solo tuvieran en cuenta a efectos de nueva potencia aquellas renovables que ofrecen un precio de generación más barato, pero que no disponen de almacenamiento y, por tanto, no son gestionables, estaríamos abocados a tener que considerar irremediable el respaldo de centrales de combustibles fósiles y a observar con frustración como los precios a los que se remunerará las instalaciones existentes y futuras de eólica y fotovoltaica son canibalizados por ellas mismas.

Sin embargo, aquello que ni los mercados ni los modelos de ordenador de expansión de red son capaces de contemplar, si podemos hacerlo los humanos, entendiendo las diferentes características de las tecnologías renovables de generación y haciendo que funcionen complementariamente. De esta forma si es posible mirar al horizonte 2030 con cerca del 90% de generación renovable, sin necesidad de centrales nucleares ni de carbón, con un apoyo más reducido que el actual de las centrales de gas, con emisiones y vertidos muy reducidos, a un coste de generación similar al actual y con unos impactos muy positivos en la economía y en el empleo. El informe de Protermosolar sobre la Transición Energética, que puede descargarse de nuestra web, demuestra fehacientemente estas conclusiones.

La pieza clave que, junto con otras contribuciones, haría posible una verdadera transición energética sería una tecnología que pueda despachar toda la energía captada durante el día a partir de la puesta de sol evitando, durante un gran número de días al año, quemar combustible y producir emisiones de CO2 durante la tarde y la noche. Y esa pieza ya existe: son las centrales termosolares que, además de poder realizar esa función, lo harían a un coste inferior a los ciclos combinados.

Con el complemento de la gran hidráulica, cuya contribución a la reducción del respaldo fósil podría mejorarse si se aplicasen unos criterios de operación en línea con ese objetivo, así como con el de la biomasa, cuya completa disponibilidad de operación permitiría también operarla con dicho objetivo, la necesidad de respaldo de gas en términos anuales estaría muy reducida. Los criterios de remuneración de todas estas centrales tendrían, por supuesto, que considerar la rentabilidad razonable de las mismas, pero, en cualquier caso, estaríamos hablando de costes totales similares a los actuales.

Las centrales solares termoeléctricas han demostrado en estos últimos 10 años una gran fiabilidad en nuestro país. Las nuevas centrales con almacenamiento y unas 3.500 horas equivalentes a potencia nominal de operación anual, podrían despachar su producción a partir de la puesta de sol sin pérdida de rendimiento y competirían con ventaja con los costes de generación de centrales de combustibles fósiles en los próximos años, como, de hecho, ya se ha comprobado en recientes concursos en varios países. Conceptos avanzados de hibridación de centrales termosolares con turbinas de gas en ciclo abierto, recuperando su energía de escape en los propios tanques de almacenamiento de la central solar, podrían ser la alternativa futura al respaldo garantizando firmeza absoluta.

Se puede ser realistamente mucho más ambicioso que lo que se nos quería hacer creer por el anterior gobierno en el camino hacia una generación muy mayoritariamente renovable y la contribución de la termosolar será clave para ello.