Los Emiratos Árabes Unidos lideran dentro del Golfo la apuesta por la novedosa tecnología termosolar de concentración, diferente a la fotovoltaica, dentro de su meta de que en 2030 al menos 30 por ciento de su generación eléctrica provenga de fuentes limpias

Para mediados de este siglo, la mitad de la generación de electricidad en el mundo provendrá de fuentes renovables y alrededor de 86 por ciento de la demanda de energía podrá abastecerse con esas fuentes, anticipa un último estudio sobre el sector.

La Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) estableció en el informe “Hoja de ruta hasta 2050”, publicado en abril, que el peso de las fuentes limpias va a ser determinante en un próximo futuro.

¿Qué representaría esa realidad para los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que han cimentado su riqueza sobre la explotación de los combustibles fósiles, cuyo peso va a ser muy declinante en la matriz energética mundial? ¿Cómo se adaptarían ellos mismos a esta transición?

En primer lugar, parece haber un cambio determinante en las políticas económicas y tecnológicas de la región del Golfo, que conforman Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Omán y Qatar.

El caso más notable es el de los Emiratos que ha establecido su programa Visión 21, que incluye la sostenibilidad como uno de los principales objetivos del país, y que parece que se lo está tomando muy en serio.

Su gran meta es lograr que para 2030, al menos 30 por ciento de sus necesidades energéticas sean abastecidas por energías renovables.

La meta podría no parecer tan ambiciosa, si se compara con la de otros países, como la de Dinamarca, que con un producto interno bruto (PIB) ligeramente menor del de EAU, se ha trazado el objetivo de que su energía eólica represente 50 por ciento del total para el mismo 2030.

Sin embargo, la meta de los Emiratos es importante por establecer un liderazgo en la región que es una potencia en los combustibles que se pretenden vaporizar por su peso en las emisiones de gases de efecto invernadero, y porque los EAU se centran en la utilización de la tecnología de energía termosolar de concentración, conocida por la sigla inglesa CSP.

La CSP utiliza espejos gigantes para dirigir la luz solar hacia un receptor, que lo convierte en calor. Hay varios tipos de espejos, que pueden ser parabólicos o platos redondos, o torres de energía.
VEsa tecnología de concentración se considera más efectiva que la fotovoltaica, basada en paneles solares, porque estos pueden funcionar solo cuando hay luz solar, lo que significa que la electricidad solo se genera mientras la irradiación del sol cae sobre los paneles.

La CSP, por otro lado, almacena la luz solar como calor, que luego se transforma en electricidad, incluso cuando no haya luz solar, algo que la diferencia netamente con la fotovoltaica, que aunque sea de tipo concentrada, que es convertida directamente en electricidad mediante un efecto fotoeléctrico.

De hecho, esta tecnología opera como cualquier otra central térmica. La única diferencia es que el material de calefacción para todas las demás centrales térmicas son combustibles fósiles, mientras en las centrales nucleares el agente térmico suele ser el uranio.

Susan Kraemer, editora de noticias de SOLARPace, una red internacional para la investigación de CSP, dijo a IPS que esta tecnología “tiene una ventaja integral sobre la energía fotovoltaica”.

Como fuente de energía térmica, puede almacenarse “en grandes tanques de sales fundidas y por lo tanto es una forma de energía solar capaz de entregarse durante todo el día, no solo mientras el sol brilla “, destacó la especialista.

Un parque solar de paneles fotovoltaicos “tendría que agregar una batería, para proporcionar energía despachada como la CSP”, detalló Kraemer. Esas baterías tienen una vida útil limitada, por lo que deberían cambiarse regularmente, mientras que la CSP tiene un almacenamiento térmico que puede ser reutilizado indefinidamente, recordó.

La desventaja de la CSP es que es más costosa que la fotovoltaica, por la complejidad de su construcción.

Ese obstáculo puede subsanarse si se utiliza una combinación de las dos, para beneficiarse de sus mutuas ventajas. “La CSP es la energía solar nocturna más barata y la energía fotovoltaica, por su parte, es la energía solar diurna más barata”, comentó Kraemer.

Los Emiratos son en la actualidad el único país del Consejo del Golfo que cuenta con una generación de electricidad mediante tecnología CSP. Comenzó a hacerlo en 2013 y en la actualidad cuenta con una capacidad instalada del tipo CSP de 100 megavatios (MW) y una generación eléctrica de 261 gigavatios hora (GWh).

Eso convierte a los EAU en pioneros en el Golfo en la energía termosolar de concentración, con una de sus mayores inversiones en el Parque Solar Mohammad Bin Rashid Al Maktoum, que se ubica en el emirato de Dubai.

Sus promotores se jactan de que es el parque solar localizado en un lugar único más grande del mundo, y pretende alcanzar una capacidad de 1.000 MW para 2020 y 5.000 MW para 2030.

El parque pertenece a la Autoridad de Electricidad y Agua de Dubái (Dewa, en inglés), que ha explicado que la instalación contará con tecnología combinada de CSP y fotovoltaica y contará con un centro de investigación y una planta de desalinización de agua, a base de energía solar.

Es difícil calcular exactamente cuántos hogares abastecerá este parque porque los megavatios solares dependen de la cantidad de luz solar que recibe y del ángulo en el que se establece el receptor.

Hasta ahora, solo 19 países en el mundo tienen capacidad instalada a base de energía solar de concentración.

Dentro del Consejo del Golfo, todos los países están en fase de estudiar opciones para utilizar esa tecnología y son tres, además de los EAU, los que ya desarrollan proyectos termosolares.

Arabia Saudita, la potencia regional, adquirió la tecnología CSP apenas en 2018 y su capacidad instalada es de 50 MW, aunque no tiene generación todavía.

Kuwait completó su primera planta de energía CSP en mayo de 2018, mientras que Omán tendrá su primera red eléctrica operada por CSP para 2023.
Sania Aziz Rahman, IPS