Luis Crespo (Protermosolar): “En el horizonte 2030 serán imprescindibles las renovables con almacenamiento”

Luis Crespo (Protermosolar): “En el horizonte 2030 serán imprescindibles las renovables con almacenamiento”

La tecnología termosolar parece ser la gran olvidada en los informes de transición. El presidente de Protermosolar y Estela, Luis Crespo, ha criticado con dureza el informe de la Comisión de Expertos que le resta protagonismo a la termosolar por un simple tema de costes. Crespo reivindica el valor operativo y de capacidad de esta tecnología y está convencido que para 2030 la aportación de la termosolar será fundamental para aumentar las renovables en el sistema.

Pregunta: ¿Qué opina en líneas generales del informe de la Comisión de Expertos de Transición Energética?

Respuesta: En primer lugar, coincido con todos aquellos que lo califican de poco ambicioso al no imaginar la posibilidad de alcanzar o superar el 30% de contribución de las renovables en 2030. Seguramente la razón fundamental es el error en la composición de una comisión de expertos sin experiencia real en energías renovables, que están llamadas a jugar el papel principal en el abastecimiento de las futuras demandas de la población y de los sectores productivos.

Solo esas carencias pueden justificar que, a la hora de incorporar renovables al sistema eléctrico, consideren viables escenarios en 2030 en los que, con un relativamente reducido incremento de la demanda eléctrica respecto a la situación actual, haya cerca de 80 GW de potencia renovable no gestionable.

No entiendo cómo pueden llegar a creer posible que habría inversores que cuando estuvieran instalados 46.000 MW de fotovoltaica invertirían en otros 1000 MW más (y los bancos los financiarían) sabiendo que el valor de esa generación eléctrica sería prácticamente nulo. En un mercado marginalista la oferta conjunta e inflexible de dicha potencia iría tumbando el precio del pool a medida que fuese instalándose. Probablemente, mucho antes de alcanzar esa cifra, el actual modelo de mercado se habría demostrado inviable, pero, tanto en el modelo actual como en cualquier otro, la remuneración que se les debería asignar iría acorde con su valor que sería casi nulo en términos operativos y de capacidad para el sistema. Por ello es complicado imaginar niveles de potencia como los que dice el informe para tecnologías que ofrecen el mismo producto y todos a la vez. Además ¿qué impacto tendrían en los planes de negocio de la nueva potencia eólica y fotovoltaica los frecuentes vertidos que, es fácil imaginar, se producirían con esas cifras?

Tampoco parecen demostrar mucha experiencia cuando ni siquiera se cuestionan que pasaría en ese escenario de 47.000 MW instalados de fotovoltaica cuando todos los días soleados del año se viniera abajo esa potencia a la puesta del sol, que es cuando, además, se produce un notable incremento de la demanda. ¿Qué tecnologías estarían preparadas para cubrir ese apagón de 47.000 MW que habrían estado funcionando en la hora anterior? y, si fuera posible, lo cual es más que dudoso ¿cuánto costaría resolver esa situación 300 días al año?

Respecto al confort que otorgarían los 23.000 MW de ciclos combinados y que en la actualidad trabajan muy por debajo de las horas previstas en sus planes de negocio ¿cuántas horas operarían con 80 GW de renovables no gestionables, con prioridad de despacho formal o fáctico? y ¿cuánto costarían, en esas condiciones, los servicios de ajuste que proporcionarían?

El consumo térmico es el de mayor peso específico tanto en España como en Europa y el informe no da respuestas para su descarbonización más allá de confiar en el papel de las bombas de calor. La energía solar tanto a baja temperatura para el sector residencial como los sistemas de concentración para abastecer necesidades industriales hasta 4000 serían una buena parte de la solución. El informe no hace ninguna referencia explícita a esta última.

En el informe hay hipótesis dudosas, algunos conceptos confusos, pero el error fundamental es la utilización de modelos basados en el precio de generación y no en el valor operativo y de capacidad, que cada tecnología puede aportar al sistema. Los resultados que se obtienen con esa metodología no son factibles y generan expectativas irrealizables de costes. El resultado era previsible, ya lo había publicado con antelación alguno de los expertos que han participado, aunque también es previsible que el futuro no se parezca mucho a este informe al haber importantes aspectos de la realidad que los expertos, lamentablemente, no han considerado.

También es sorprendente que el informe no recoja ninguna alusión a la seguridad jurídica de las inversiones y que se pretenda construir un futuro sobre un sector empresarial tan afectado por las medidas retroactivas sufridas y los anuncios del Ministerio de nuevos recortes a partir de 2020 a las instalaciones en operación.

P: En una reciente entrevista que le realizamos en este medio el presidente de la comisión de expertos, Jorge Sanz, explicaba los motivos por los que no se ha contado con las centrales termosolares. ¿Qué le parece?

R: Es increíble que en su respuesta el presidente de los expertos confunda peras con manzanas y no entienda que el sistema eléctrico no solo necesita kWh sino que lo esencial es que la generación satisfaga en todo momento a la demanda. Eso no se puede hacer si se construye un sistema con la generación más barata posible pero que no sea gestionable.

En el actual esquema de subastas nunca podrán competir la termosolar ni la biomasa porque ofrecen productos distintos y más valiosos que la eólica o la fotovoltaica, lo cual parece no llegar a entender.

También me resultan sorprendente sus argumentos en los que parece ignorar, o querer ignorar, los precios a los que se están contratando en estos momentos la generación a partir de centrales termosolares en otros países. Con solo 5 GW instalados en todo el mundo las centrales termosolares ya ofrecen precios de 6 c€/kWh. ¿Recuerda el presidente de la comisión cuanto costaba la fotovoltaica cuando tenía instalados solamente 5 GW (hoy tiene 500)? Pues no eran 6 sino 60 c€/kWh. Si desconocen que las centrales termosolares han alcanzado esos precios ofreciendo más de 3500 horas anuales de operación y el recorrido que todavía tiene de reducción adicional de costes, parece que se les han escapado elementos muy importantes en sus análisis.

Confiamos en que tanto el gobierno en la elaboración de la Ley como los grupos parlamentarios en su tramitación tengan en cuenta la oferta actual de las centrales termosolares, en costes y en prestaciones, y no los prejuicios que se perciben en la respuesta del presidente de la comisión.

P: Entonces, ¿qué papel podrían jugar a medio plazo las centrales termosolares en nuestro país?

R: Es cierto que hoy día en España hay instalada mucha más potencia que la necesaria y que gran parte corresponde a centrales nucleares, térmicas de carbón y ciclos combinados de gas y que, por tanto, no son imprescindibles, en estos momentos, las renovables gestionables con almacenamiento. Pero mas pronto que tarde dicha capacidad fósil y nuclear se irá retirando y sustituyendo por generación renovable. Desde luego, en el horizonte 2030 serán imprescindibles las renovables con almacenamiento, que no aparecen en el informe y cuya planificación y construcción debería hacerse con la debida anticipación. Pero su necesidad se apreciaría mucho antes si se planteara, no la continuidad del parque actual hasta donde aguante, sino una verdadera transición energética, con los efectos tan beneficiosos que tendría para la economía de este país, en lugar de apostar por mantener el carbón, la nuclear e incluso una cantidad mayor de ciclos combinados de la que sería necesaria.

Resultan falaces los argumentos, tanto del Ministerio como de la comisión de expertos, en el sentido de que retirar cualquier unidad de carbón o de nuclear en estos momentos encarecería el precio del pool. Claro que ocurriría eso si no se hace nada más pero no ocurriría eso si se reemplazara esa energía por renovable más barata.

En este sentido, hemos encargado a una consultora que realice el ejercicio de sustituir toda la generación de las centrales de carbón por una combinación equivalente en términos de energía de centrales termosolares, fotovoltaicas y eólicas a 2025. El estudio demostrará que, a diferencia de lo que dicen tanto el Ministerio como la comisión de expertos, el precio de la electricidad no subiría sino que bajaría.

Un mix en el que la termosolar proporcionara el 20% de la generación, con una operación complementaria a la fotovoltaica a lo largo del día completo y dispuesta a sustituirla a la puesta del sol, permitiría alcanzar objetivos más ambiciosos en 2030 con una menor necesidad de respaldo de ciclos combinados que el que se ha considerado.

La complementariedad estacional y diaria de la solar, eólica e hidráulica unido a medidas de eficiencia y a una proactiva gestión de la demanda, daría como resultado un mix de generación a 2030 prácticamente descarbonizado. En ese escenario, la gran hidráulica con algunos nuevos bombeos estaría menos exigida que actualmente gracias al funcionamiento casi de carga base de fotovoltaica y termosolar juntas, complementadas también por centrales de biomasa con sus enormes beneficios macroeconómicos, medioambientales y de asentamiento poblacional.

P: ¿Considera adecuada la reforma de la fiscalidad energética y la reforma de los peajes que propone el informe?

R: Esencialmente hay siempre dos formas de cambiar las cosas, incentivando lo nuevo que se desea o penalizando lo viejo que se quiere retirar.

Hasta ahora se había venido apoyando la incorporación de las energías renovables con incentivos a su implantación, incentivos que, a pesar de la idea comúnmente instalada en la opinión pública, eran varias veces inferiores a las subvenciones de diverso tipo que se continúan dando a las tecnologías fósiles y nucleares a nivel mundial.

Sin embargo, hoy en día ya no son necesarios los apoyos económicos a las renovables porque son competitivas frente a las convencionales. Incluso la termosolar, que es mucho más barata que la fotovoltaica con baterías para centrales de gran tamaño y horas de almacenamiento, no necesitaría subvenciones si se reconociera objetivamente su valor al sistema. Recientemente hemos visto como en Dubai, en Australia y en Chile las centrales termosolares han ofrecido mejores precios que nuevos ciclos combinados y este sería el caso en España también en estos momentos.

Por ello, si se quiere retirar lo viejo antes de que llegara al final de la vida prevista, lo cual no parece que sea lo que el gobierno entiende por la palabra transición, claro que ayudaría la política fiscal recomendada en el informe que simplemente afloraría por la vía de impuestos los costes ocultos que tienen las tecnologías contaminantes de generación, ya sea en forma de emisiones como se recoge en el informe como de residuos radioactivos que parecen ignorarse.

No obstante habría que ser extremadamente cuidadosos en el establecimiento de las nuevas tasas o impuestos para que no tuvieran un efecto indeseado en sectores económicos ni, al final del ciclo, en los consumidores.

El análisis que se hace en el informe sobre la reforma de peajes si resulta una interesante aportación, así como su sugerencia de imputación de costes de forma que se derive la eliminación del impuesto al sol. De esa forma la fotovoltaica se podría desplegar más rápidamente en los sectores residencial, industrial y de servicios.

P: ¿Qué desarrollos están teniendo lugar en el sector termosolar en el mundo?

R: La referencia más actual el proyecto recientemente contratado en Dubai y que hace unos días inició su construcción, de 700 MW termosolares a 6 c€/kWh. El proyecto consiste en cuatro centrales, cuya parte solar será muy probablemente construida por una empresa española, que deberán entregar su producción esencialmente desde poco antes de la puesta de sol hasta el amanecer del día siguiente. La autoridad de agua y electricidad DEWA comparó los precios de los ciclos combinados y de las centrales termosolares apostando por estas que, no solo ofrecían un mejor precio, sino que lo garantizaban por 35 años, cosa que las tecnologías basadas en combustibles fósiles no están en condiciones de ofrecer, ni por las incertidumbres del precio de los combustibles ni por la creciente tasa de emisiones. Y hay que señalar que tanto el coste de capital como la radiación directa disponible son similares a los que tenemos en España.

El país que sin duda lleva algunos años ofreciendo las mejores prácticas de política energética con la energía solar es Marruecos. Dado que el país está creciendo a un ritmo superior al 6% en demanda eléctrica saben que necesitarán el doble de potencia instalada en 10 años, tanto a las 12 del mediodía como a las 10 de la noche, en donde no podrán contar con la fotovoltaica. Por eso su programa solar de 2 GW se planificó con mayor proporción de centrales termosolares que fotovoltaicas. Ya tienen 160 MW operativos y en los próximos meses se conectarán otros 350 MW termosolares que están en avanzado estado de construcción, también por parte de otra empresa española. En las próximas semanas conoceremos los adjudicatarios de dos grandes complejos en los que se instalarán conjuntamente centrales termosolares y fotovoltaicas como dos unidades de negocio hibridadas permitiendo ofrecer precios muy bajos con electricidad gestionable gracias al almacenamiento de las centrales termosolares.

Es cierto que el caso de España es muy diferente al de Marruecos, pero nuestras necesidades se parecerán a las suyas cuando se empiecen a cerrar las centrales convencionales en nuestro país. Tenemos mucho que aprender de la racionalidad con la que los marroquíes están planificando la aportación de la energía solar, que será, tanto en Marruecos como en España, la principal fuente energética más pronto que tarde.

La región MENA, Sudáfrica, Australia, donde recientemente se ha publicado un informe de una agencia gubernamental que señala el importante papel que las centrales termosolares van a jugar en aquel país, son claros ejemplos con centrales en construcción, nuevos contratos con precios récord y planes de implantación a medio plazo.

Estados Unidos ha experimentado un parón con el nuevo gobierno pero estados como California ya están planteándose como abordar la “curva de pato” progresivamente creciente que provoca el apagón de la fotovoltaica a la puesta de sol con intención de que no sea cubierto por energías fósiles sino por renovables, para lo que la termosolar es la mejor posicionada.

El caso de China es especial. El gobierno, comprometido con incrementar el peso de la renovables en su país y consciente del papel que la termosolar va a desempeñar a nivel mundial, ha lanzado un programa de “feed in tariff”, similar al de España con el R.D. 661, para desarrollar la industria termosolar en su país y posicionarla para el gran mercado que se desarrollará a nivel mundial. Hasta ahora aprobaron 20 proyectos, que están sufriendo retrasos por la falta de experiencia, de los que probablemente 14 estarán operativos a finales de 2019 con aproximadamente 1 GW instalado. Para 2022 tienen intención de alcanzar 5 GW. Aunque las empresas chinas están buscando la colaboración internacional y algunas empresas españolas están contratadas en esta etapa inicial son más las que dudan de hacerlo por los lógicos recelos de competencia futura.

P: ¿Y en Europa?

R: Por diferentes motivos no hay actividad de construcción de centrales termosolares en ninguno de los tres países con mejores condiciones de radiación, España, Portugal e Italia. Sin embargo, los países centroeuropeos, que tienen ya una importante capacidad instalada en eólica y fotovoltaica, con planes anunciados de gran crecimiento en la eólica offshore del Mar del Norte y de gran volumen de fotovoltaica en países como Francia, están empezando a identificar la falta de almacenamiento como un importante problema. Es cierto que están considerando batería en la red o producción de hidrógeno para incorporarlo a las redes de gas como alternativas, pero, a mi juicio, ambos negocios no resisten los análisis de “fundamentales” en sus planteamientos.

Por ello, centrales termosolares en los países del sur, con un reforzamiento de las interconexiones, podrían ser la mejor alternativa para satisfacer esa necesidad. Desde ESTELA, la asociación termosolar europea, estamos impulsando un primer proyecto que enseñe el camino y permita a Europa avanzar hacia la descarbonización de su sector eléctrico. Algunas eléctricas centroeuropeas ya lo están considerando.

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