Solana es el nombre con el que ha sido bautizada la planta termosolar que la empresa española Abengoa ha construido en Phoenix, Arizona.

Esta planta situada en los EEUU ha sido diseñada, desarrollada y construida por ingenieros españoles, y tieen una capacidad de generación de 280 MW y 6 horas de almacenamiento. Pretende ser un ejemplo de cómo la tecnología puede adaptarse a las necesidades climáticas.

La energía termosolar consiste en espejos que concentran el calo en un punto. Ese calor se traspasa luego a una turbina que lo transforma en energía eléctrica.

La posibilidad de sacar rendimiento comercial a esta tecnología está tan clara que en estos momentos ya se generan 2GW en toda España y casi 4GW en el mundo de termosolar. Abengoa tiene el 50% de este mercado con presencia en Chile, USA, Israel o Sudáfrica. Con una eficiencia cada vez mayor (por ejemplo, su primera planta transformaba en electricidad el 28% del calor que entraba en su turbina). En las primeras turbinas el vapor entraba a 280 grados, las siguientes a 500 y la siguiente a 1.000 grados, lo que significa un "aumento terrible de la eficiencia", en palabras de Ana Raquel Díaz, directora de estrategia tecnológica de Abengoa.