La incertidumbre regulatoria es la mayor amenaza al desarrollo de la energía termosolar en España, lo que afecta a extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.

El Gobierno de Extremadura solicitará al Ministerio de Industria, Energía y Turismo que afiance un marco regulatorio estable en el sistema de primas de las energías renovables, un sector en auge en los últimos años en Extremadura y en el que hay numerosos proyectos pendientes, precisamente, de que se mantenga la actual regulación.

Por eso, el Gobierno regional considera que no deben cambiarse las condiciones actualmente establecidas cuando hay decenas de proyectos que han comenzado a desarrollarse en base a las ayudas actuales.

En el caso de la energía termosolar, se trata de un sector estratégico para Extremadura dado su elevado potencial de desarrollo a corto y medio plazo. En la reunión que mantuvo con los representantes del sector, el presidente extremeño, José Antonio Monago, les comunicó su respaldo, y fruto de ese compromiso el Ejecutivo extremeño trasladará al Ministerio de Industria su petición para que no se apruebe una moratoria en las primas.

Lo mismo ocurre con la biomasa, otro sector con gran potencial de desarrollo en los próximos años y en el que hay proyectos en ejecución cuya continuidad depende, asimismo, de la continuidad del actual sistema de primas.

En cuanto a la energía solar fotovoltaica, el Ejecutivo regional ya ha mostrado su apoyo al sector a través del recurso interpuesto en el Tribunal Constitucional contra la moratoria aprobada por el anterior Gobierno central.

El Gobierno de Extremadura considera que un cambio en esta política sería especialmente perjudicial para los intereses de la Comunidad Autónoma, que posee el 40% de las centrales de energía termosolar de toda España.

El Ejecutivo extremeño recuerda que nuestro país es líder en instalación de centrales termosolares y ha supuesto la creación de más de 23.000 puestos de trabajo en los últimos tres años.

La modificación del actual marco regulatorio supondría, en todos los ámbitos de las energías renovables, una reducción de actividad, inversión y empleo directo, además del efecto de desconfianza hacia la inversión en Extremadura.

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